Por: Mátalas Callando

Del alma, pero lo está. Hasta para la guerra sucia son poco originales, porque creen que propagando el rumor de una enfermedad harán bajar las preferencias electorales de un candidato, cuando en realidad lo único que importa a los electores ya no son las falsas promesas ni tampoco sus proyectos políticos que a la mera hora son sólo dichos para salir del paso; creo yo que lo que quieren es ser vistos y escuchados.

De hecho, no sé ya ni siquiera que es lo que buscan los votantes que cada vez están más decepcionados de los partidos y los políticos. La realidad es que en todos ellos hay gente buena, regular y mala, a excepción de Morena donde todos son 90 por ciento leales y 10 por ciento capaces, lo que representa un serio peligro para el país, como lo hemos visto estos últimos cuatro años de la administración de un enfermo, ese sí, pa´que vean, física y mentalmente.

Es una realidad que los candidatos que maneja la oposición para la contienda en el Estado de México son capaces, hasta con los ojos cerrados, de ganarle a la criminal electoral de la Delfina Gómez.

El proceso electoral aún no comienza (faltan varios meses) y los índices de preferencia de la “maistra” han disminuido considerablemente, por lo que los dientes le están sudando ante sus posibles rivales que por donde le busquen están más que preparados para hacerle frente a la problemática de la entidad mexiquense.

Ni el candidato del PAN, Enrique Vargas y mucho menos las priistas Ana Lilia Herrera y Alejandra del Moral son improvisados en estos menesteres, muy al contrario de la morenista cuyo paso por Texcoco sólo sirvió para bolsear a los trabajadores y entregarle el dinero a López Obrador y a su nefasta causa.  Lo mismo sucedió en la Secretaría de Educación Pública, donde no ató ni desató para solucionar los problemas en la materia y las demandas en la pandemia la rebasaron completamente, no así en el desvío de dinero, que es lo que se le da y que abordamos ya en entregas anteriores.

ANGÉLICA MOYA NO SE ECHA PARA ATRÁS NI PARA AGARRAR VUELO

La última Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI da un duro revés al municipio que gobierna Angélica Moya Marín, que ponen a Naucalpan como la tercera ciudad con mayor percepción de inseguridad del país.

Sin embargo, la panista no se achica y sigue dando pasos firmes para devolverle la tranquilidad a los naucalpenses, situación que no está nada sencilla, pues no encuentra eco en los elementos policíacos quienes están advertidos que saldrán de patitas a la calle sino cumplen honestamente con su trabajo, lo cual los tiene realmente sin cuidado.

En este proceso por acabar con los malos elementos que durante años hicieron de Naucalpan un territorio sin ley porque no existía nadie que les pusiera un alto por obvias razones, ya que sus transas también los salpicaban, Moya Marín ha dado de baja, en 10 meses, a más de 210 elementos de la Dirección General de Seguridad Ciudadana y Tránsito Municipal.

Hace unos días un oficial de la Subdirección de Tránsito de Naucalpan fue detenido por elementos de la propia corporación luego de intentar extorsionar a un automovilista y como ese hay ya varios casos registrados, en donde a la presidenta municipal no le tiembla la mano y está comprometida y convencida de dar buenos resultados a los naucalpenses.

Paralelamente a esta limpia con cloro y ácido muriático en la Dirección policíaca, en los últimos días ha intensificado la colaboración con corporaciones estatales y federales con la única intensión de abatir la incidencia delictiva en las comunidades del municipio y que las familias naucalpenses tengan mayor seguridad.